El origen del puente está intrínsecamente ligado a la Inundación de 1888, la catástrofe natural más devastadora en la historia de León. En junio de ese año, el desbordamiento del Río de los Gómez arrasó con miles de viviendas y dejó incomunicada a gran parte de la ciudad.
El Barrio del Coecillo, uno de los más antiguos y poblados, quedó aislado del centro. Ante la urgencia de reconstruir la infraestructura y proteger a la población de futuras crecidas, se proyectó la creación de puentes más sólidos y elevados.
Los Benefactores: A diferencia de otras obras públicas financiadas totalmente por el gobierno, este puente destaca por la iniciativa privada. Los señores Barón y Morales, destacados comerciantes y ciudadanos de la época, donaron los fondos necesarios para su realización. En su honor, el puente lleva sus apellidos.
El Arquitecto: La obra fue encargada al célebre ingeniero y arquitecto de origen inglés Luis Long, quien dejó una huella imborrable en la estética de León (también diseñó la arquería de la Catedral y el Malecón).
Inauguración: Se construyó a finales del siglo XIX, terminándose aproximadamente en 1889, apenas un año después de la gran inundación, como parte del plan de modernización urbana de la ciudad.